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Archivo del Autor: Ardo Gwyddon

Sorpresa!

Esta historia la escribí el 3 de Febrero de 2013 en un antiguo blog y no 
la recordaba. Como me ha hecho reír la vuelvo a publicar, pero esta vez 
aquí. A disfrutar de su lectura.

Caminaba cabizbaja por aquella calle que tantas veces había recorrido. Nadie se percataba de su presencia mientras ella, con los dedos enfundados en unos guantes de fina seda -porque la seda siempre es fina-, percutía sobre la cajita que llevaba en su bolsillo. Esa noche sería especial, sussurraba la cajita vibrando mientras acompañaba el ritmo de su contenido.

En la calle llovía, gotas cristalinas que utilizaría para limpiar su buen nombre. En su cabeza una sola idea, en su corazón un sólo sentimiento, en su sólo un mundo y en su mundo… sola.

Entro en la casa, colocó la cajita sobre la mesa de entrada, acercó una silla y se sentó a esperar. Dentro de la caja algo comenzaba a sonar aunque sus nervios amortiguaban el sonido que luchaba por penetrar en su cabeza.

Silencio, roto por el sonido de la noche en la ciudad. Silencio, roto por el sonido de una puerta que se abría, su puerta.

Esbozó una pícara sonrisa. No había pasado mucho tiempo desde que entrara en la casa y todo salía como esperaba, como le habían dicho. Se abrió la puerta, abrió la caja, se quitó la ropa y gritó¡sorpresa, soy tu regalo de despedida! Su cara un triste poema al ver aparecer a aquel matrimonio joven que venía de enterrar al abuelo, ese abuelo mujeriego que tantas veces había contratado sus servicios y del que tantas veces se había burlado.

En la caja una nota se burlaba ¡Sorpresa!

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Publicado por en octubre 28, 2014 en Historias

 

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Bucle

La abrazó y se despidió de ella con un beso que le devolvió la vida a su amada mientras a él se la robaba. Se despertó y vio yacer a su lado el cuerpo muerto de su amado. Unió sus labios con los de él y le regaló un beso que le devolvió a la vida mientras ella perecía.

Y así pasaron el resto de sus días.

 
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Publicado por en agosto 29, 2014 en Cuentos, Microrrelatos

 

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Verónica

VerónicaDéjame oír tu historia. Te escucho.

¿Mi historia? Supongo que pensarás que la mía es una historia alegre, de una chica feliz criada en el calor de su familia, con unos padres algo mayores que le regalaron amor. Permíteme sacarte de tu error. La mía fue una historia trágica. Mi primer año de vida tuvo que ser feliz, o al menos así lo quiero recordar. Mi vida ha sido un infierno en el cual cada buena acción era castigada dejando cicatrices que marcaron mi cuerpo y dañaron mi espíritu. Una vida en la que mi mera presencia era causante de dolor, angustia, arrepentimiento y desprecio. Éramos dos hijas con dos vidas diferentes; y realmente mi vida no comenzó hasta que terminó la de mi hermana.

 
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Publicado por en diciembre 24, 2013 en Historias, Microrrelatos

 

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Nostalgia

Siento nostalgia de mí,  de las horas que pasé conmigo, de los cuadros que pintamos juntos, del recuerdo de mis pies, de mis manos.

Siento nostalgia del sol al correr desnudo, nostalgia del viento que jugaba en mi entrepierna, de las briznas de hierba enredadas en mis pies descalzos.

Siento nostalgia del día y de la noche,  nostalgia de primavera, de otoño y verano; nostalgia de las estaciones que se esconden en los meses del calendario.

Siento que ya no sentiré nostalgia al cerrar los párpados porque, una vez cerrados,  la nostalgia que me invade al recordar el pasado se fundirá con él en un último abrazo.

 
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Publicado por en diciembre 19, 2013 en Letras y Poesías

 

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Mi Hada

Hoy me encuentro ñoño,
sin rimas consonantes ni asonantes;
sin palabras en silencio
ni silencio en las palabras
que luchan por salir
a través de la mirada
al encuentro de mi cuento
en el cual está mi hada,
escondida en mi susurro,
calentándose en mi alma,
escribiendo letras rojas
que se alojan en el nombre
que tatuado en mi pecho
me acompaña cada noche
y me despierta en la mañana.

 
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Publicado por en septiembre 4, 2013 en Letras y Poesías

 

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Mi Sueño

Sueño con estar despierto porque, cuando sueño, sueño mi sueño y sin mi sueño no vuelo, ando. Y con mi sueño alcanzo lo inalcanzable porque mi sueño soy yo, si pierdo mi sueño me desvelo para darme cuenta de que despierto, no dormido, sólo soy el sueño que alguna vez quise tener mas no veo más que ruina y miseria, trozos de los sueños rotos de otros, trozos de una vida sin sueños; y el arco iris se pierde en el firmamento y el firmamento se torna gris. Pero cuando sueño, todo lo hago y todo lo puedo, porque yo soy mi propio sueño.

 
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Publicado por en agosto 7, 2013 en Letras y Poesías

 

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El gato Grano

Aquí tenéis la historia original del gato grano, menos enrevesada. 
Así podéis elegir cuál os gusta más

¿Conocéis la historia del gato Grano, que se metió en el culo de un obispo para hacerle un cardenal, y que cuando fue a ver al Papá a este le dijo ‘canijo’, ‘alijo’ respondió el Papá y ‘hachis’ salió del Obispo, ‘¡Jesús!’ añadió el pontífice  para que el clérigo le devolviese ‘Gracias’ que el Papá metió en un cajón con la bajilla y sus hermanos?

Pues es una historia en la que el Papá preguntó, señalando al Obispo,  ‘¿Y ese cardenal?’ ‘Es un grano que tengo en el culo que creo que es gato y no es de Madrid’ Y salió el gato del Obispo del culo donde dejó al cardenal tras una tarde de fechorías en las que, el Papá con la bajilla y el Obispo con los hermanos, bebían coñac esperando el alijo que vendría de oriente con los reyes magos, cargado en camellos que, vestidos de fieltro, transportaban hachis.

Pasadas las cuatro, pasándole un cuarto, salió por el cuarto cierto pelo alemán que pernoctaba maullido en el gato mullido pidiéndole a Gritos que le diese papel. ‘Por Dios que lo traigan’ dijo Gritos, ‘¡Por la virgen, que alguien pague!’ Exclamó el Papá ‘¡Por todos mis compañeros!’ brindó el Obispo.

Así estaba el gato, mirando hacia el grano que se convertiría en trigo, escuchando al Papá gritarle al Obispo ‘¡Cuidado que mancho!’ ‘¡Cuidado que pringo!’ ‘Cuidado que tengo cuidado que pito’ y el gato pensaba ‘Si el gato va al grano y el grano al Obispo, el Obispo va al Papá…’ ‘¡Qué cruz!’ dijo Cristo.

Tras un rato de conversaciones, ‘que tengo de esto’ ‘que traigo de aquello’ ‘que no te dé pilas’ ‘que no tengo vello’  llegó el Ángel que se llevó el Cristo dejando al Papá con el Obispo montando un circo con el cardenal.

Terminando la historia: cuidado con Grano, que es gato y araña, y por la ventana, si escuchas mañana, oirás  otra historia de una señora que se llama Gloria  y por el Espíritu Santo  es zorra y cobra.

 
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Publicado por en agosto 1, 2013 en Cuentos, Historias

 

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