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Archivos Mensuales: agosto 2013

Mi Sueño

Sueño con estar despierto porque, cuando sueño, sueño mi sueño y sin mi sueño no vuelo, ando. Y con mi sueño alcanzo lo inalcanzable porque mi sueño soy yo, si pierdo mi sueño me desvelo para darme cuenta de que despierto, no dormido, sólo soy el sueño que alguna vez quise tener mas no veo más que ruina y miseria, trozos de los sueños rotos de otros, trozos de una vida sin sueños; y el arco iris se pierde en el firmamento y el firmamento se torna gris. Pero cuando sueño, todo lo hago y todo lo puedo, porque yo soy mi propio sueño.

 
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Publicado por en agosto 7, 2013 en Letras y Poesías

 

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El gato Grano

Aquí tenéis la historia original del gato grano, menos enrevesada. 
Así podéis elegir cuál os gusta más

¿Conocéis la historia del gato Grano, que se metió en el culo de un obispo para hacerle un cardenal, y que cuando fue a ver al Papá a este le dijo ‘canijo’, ‘alijo’ respondió el Papá y ‘hachis’ salió del Obispo, ‘¡Jesús!’ añadió el pontífice  para que el clérigo le devolviese ‘Gracias’ que el Papá metió en un cajón con la bajilla y sus hermanos?

Pues es una historia en la que el Papá preguntó, señalando al Obispo,  ‘¿Y ese cardenal?’ ‘Es un grano que tengo en el culo que creo que es gato y no es de Madrid’ Y salió el gato del Obispo del culo donde dejó al cardenal tras una tarde de fechorías en las que, el Papá con la bajilla y el Obispo con los hermanos, bebían coñac esperando el alijo que vendría de oriente con los reyes magos, cargado en camellos que, vestidos de fieltro, transportaban hachis.

Pasadas las cuatro, pasándole un cuarto, salió por el cuarto cierto pelo alemán que pernoctaba maullido en el gato mullido pidiéndole a Gritos que le diese papel. ‘Por Dios que lo traigan’ dijo Gritos, ‘¡Por la virgen, que alguien pague!’ Exclamó el Papá ‘¡Por todos mis compañeros!’ brindó el Obispo.

Así estaba el gato, mirando hacia el grano que se convertiría en trigo, escuchando al Papá gritarle al Obispo ‘¡Cuidado que mancho!’ ‘¡Cuidado que pringo!’ ‘Cuidado que tengo cuidado que pito’ y el gato pensaba ‘Si el gato va al grano y el grano al Obispo, el Obispo va al Papá…’ ‘¡Qué cruz!’ dijo Cristo.

Tras un rato de conversaciones, ‘que tengo de esto’ ‘que traigo de aquello’ ‘que no te dé pilas’ ‘que no tengo vello’  llegó el Ángel que se llevó el Cristo dejando al Papá con el Obispo montando un circo con el cardenal.

Terminando la historia: cuidado con Grano, que es gato y araña, y por la ventana, si escuchas mañana, oirás  otra historia de una señora que se llama Gloria  y por el Espíritu Santo  es zorra y cobra.

 
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Publicado por en agosto 1, 2013 en Cuentos, Historias

 

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El gato Grano (reescritura)

La historia que a continuación os voy a contar es una historia contable de un gato con cable, que puede que hable o puede que calle en la calle, si esta es  calle empedrada y no peatonal. Y cuando el gato se calla y se queda en silencio, la calle de la que hablo en nuestro cuento hace que el gato que habla vaya directo, recto y erecto, por el camino empedrado, que no está torcido, en sentido directo a la casa de algún clerical.

Y esta es la historia que os cuento de un cuervo, que miento, es un gato que habla con Ana Botella en las salas del ayuntamiento. ¿O es Ana quien fuma tabaco que mezcla con hierbas, quien bebe licor a morro de la botella y quien dice que haber hay un gato que habla y que, cuando lo hace, lo hace con ella? Hablar, que el gato es amigo y ni mete ni saca, aun cuando la saca puede que salga forrada con sobres de pasta que el gato aprovecha y apoya en la espalda, la pasta, y después apoya la saca metiendo los sobres de pasta de la Botella en la olla mediana y la olla pequeña.

Ahora os pregunto si conocéis la historia que cuentan del gato Grano, un gato que fue monaguillo en la iglesia y, que como un dedillo, se le metió por el culillo al Obispo que, listo el gatillo y listo el Obispo,  el gato arañando, el culo sangrando y, quitando la sangre que me mareo, apareció entre sus nalgas o cachas con diestro y siniestro, vestido de rojo, un señor Cardenal.

Y cuando el Papa fue a visitar al señor Obispo mirándole el culo le dijo “canijo qué cacho de alijo” “hachis” salió del Obispo, “¡Jesús! Que rule, que rule” añadió el vicario de cristo con cara póker y cara de vicio. Y por vicio Papa y Obispo llamaron a un cura de pueblo que les dio las “Gracias” que el Papa metió en un cajón de la mesilla con la bajilla, que es una mujer pequeña y bajita vestida de niña, que siempre está en casa desnuda portando tan sólo unas zapatillas.

Aquí freno, paro y detengo, la historia para que el aire me dé su aliento, pues miento si digo que es menester, y postre en este momento, echar un trago de vino, que vengo.

Vengado y llegados a este punto y aparte os digo que ahora lo cambio por punto y seguido pues sigo, habiendo mojado el gaznate, contando la historia que me contaron allende los mares.

Por tanto sigo y resigo por donde os estaba contando. Andando que presto, que presto que andaba el Papa corría y guardaba en un cajón a su bajilla y, mirando como te mira una persona del Asia amarilla, que no mira y no observa, sólo sospecha, nuestro pontífice lanzó una pregunta con punta al señor Obispo que, listo y no inteligente, escuchó al Papa decir: “¿De dónde ha salido con brillo en tu culillo, o trasero, ese cardenal?” “Es un Grano que tengo en el culo que creo que es gato y no es de Madrid”.

Y, dando un salto o un brinco, salió del culo de Obispo el gato que es Grano y araña, dejando en su culo al cardenal tras una tarde de fechorías en las que, el Papa con la bajilla y el Obispo con los hermanos, bebían coñac esperando el alijo que, un día, vendría de oriente con los reyes magos, cargado en camellos vestidos de fieltro que transportaban hachis.

Pasadas las cuatro, pasándole un cuarto, salió por el cuarto cierto pelo alemán que pernoctaba maullido en el gato mullido pidiéndole a Gritos que le diese papel. “Por Dios que lo traigan” decía a Gritos; y el Papa exclamaba “¡Por la virgen, que alguien pague!” Y el Obispo ni corto ni perezoso brindaba “¡Por mí y por todos mis compañeros!”.

Así estaba el gato, mirando hacia el grano que se convertiría en trigo, escuchando al Papa gritarle al Obispo “¡Cuidado que mancho!” “¡Cuidado que pringo!” “Cuidado que tengo cuidado qué pito”. Y el gato pensaba “Si el gato va al grano y el grano al Obispo, el Obispo va al Papá…” “¡Qué cruz!” dijo Cristo.

Tras un rato de conversaciones, “que tengo de esto” “que traigo de aquello” “que no te dé pilas” “Cómo si no tengo vello” llegó el Ángel que se llevó el Cristo dejando al Papá con el Obispo montando un circo con el cardenal.

Terminando la historia que os he contado os digo: cuidado con Grano, que es gato y araña, y por la ventana, si escuchas mañana, oirás la historia de Gloria, que por el Espíritu Santo, es zorra y cobra.

 
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Publicado por en agosto 1, 2013 en Cuentos, Historias

 

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